Inversor para camper y autocaravana

Un inversor convierte la corriente continua de la batería, normalmente a 12 V, en corriente alterna a 230 V. Esto permite utilizar en una camper o autocaravana equipos que normalmente conectarías a un enchufe de casa.

Pero antes de elegir uno, la primera pregunta no debería ser cuántos vatios necesitas.

La primera pregunta es qué quieres conectar y durante cuánto tiempo.

No todos los equipos necesitan la misma potencia ni se utilizan durante el mismo tiempo.

¿Qué quieres conectar a 230 V?

No necesitas el mismo inversor para utilizar un portátil que para utilizar un secador, una cafetera o un microondas.

Cada equipo necesita una potencia diferente, pero la potencia por sí sola no lo es todo. También importa cuánto tiempo vas a utilizarlo y si quieres conectar varios equipos al mismo tiempo.

Un equipo de mucha potencia utilizado durante unos minutos plantea una situación distinta a la de otro menos potente funcionando durante horas.

Por eso, antes de mirar modelos o cifras, empieza por algo sencillo:

Haz una lista de los equipos que realmente quieres utilizar a 230 V y piensa cómo los vas a usar.

¿Por qué no basta con mirar los vatios?

Lo normal es empezar mirando los vatios. Al fin y al cabo, es lo primero que aparece cuando buscas un inversor.

Y tiene sentido.

El problema es que mirar solo los vatios no es suficiente.

Hay una cosa que muchas veces se pasa por alto: el inversor no crea energía. Toda sale de la batería.

Además, no todos los equipos se comportan igual. Algunos consumen prácticamente lo mismo desde que los enciendes. Otros necesitan un pico de potencia durante el arranque y después su consumo baja.

Por eso, los fabricantes suelen indicar dos datos: la potencia continua, que es la que el inversor puede mantener de forma normal, y la potencia pico, que puede entregar durante unos segundos para ayudar en esos arranques.

Ahora imagina que quieres utilizar una cafetera de 1.200 W.

Mientras está funcionando, una instalación de 12 V puede tener que entregar alrededor de 110 o 120 amperios, dependiendo de la tensión de la batería y del rendimiento del propio inversor.

Es ahí donde se entiende el problema.

No basta con comprar un inversor de 1.200 W. La batería tiene que ser capaz de entregar esa corriente y el resto de la instalación tiene que estar preparado para soportarla.

Si la batería es de litio, también conviene comprobar la corriente máxima de descarga que permite su BMS.

Por eso, cuando hablamos de elegir un inversor, en realidad no estamos eligiendo solo un aparato. Estamos comprobando si toda la instalación puede trabajar con él.

¿Onda pura u onda modificada?

Cuando un inversor convierte los 12 V de la batería en 230 V, no todos generan esa corriente de la misma forma.

La red eléctrica de casa tiene una forma muy concreta de suministrar la corriente. A esa forma se le llama onda senoidal pura o, simplemente, onda pura.

Hay inversores que reproducen esa forma con mucha fidelidad y otros que generan una corriente más sencilla, conocida como onda modificada.

El símbolo de la onda senoidal indica que se trata de un inversor de onda pura.

¿Qué significa eso en la práctica?

Que muchos equipos funcionan perfectamente con un inversor de onda pura, mientras que algunos pueden dar problemas, hacer ruido o incluso no funcionar correctamente con uno de onda modificada.

Por eso, si no tienes muy claro qué equipos vas a utilizar, un inversor de onda pura suele ser la opción más compatible.

No todo el mundo utiliza un inversor de la misma manera

Dos personas pueden llevar el mismo inversor instalado y, sin embargo, necesitar instalaciones completamente diferentes.

Todo depende de cómo lo vayan a utilizar.

Solo para pequeños consumos

Si el inversor lo vas a utilizar para un portátil, cargar las baterías de una cámara o un dron, o para pequeños equipos de uso ocasional, las exigencias sobre la instalación serán mucho menores que si pretendes alimentar electrodomésticos de gran potencia.

Para utilizar aparatos de mucha potencia de forma puntual

Aquí entrarían, por ejemplo, una cafetera, un secador o un microondas.

Aunque solo funcionen durante unos minutos, mientras están encendidos pueden exigir una corriente muy elevada a la batería y al resto de la instalación.

Cuando dependes del 230 V para viajar

Hay quien utiliza el inversor para cocinar, trabaja con un ordenador varias horas, utiliza pequeños electrodomésticos o depende habitualmente de equipos a 230 V.

En estos casos, el inversor deja de ser un aparato aislado. La batería, la forma de recargarla y el consumo diario pasan a ser igual de importantes.

No existe un inversor perfecto para todo el mundo.

El mejor inversor será el que realmente se adapte a tu forma de viajar.

El inversor nunca trabaja solo

A simple vista puede parecer que todo gira alrededor del inversor.

Sin embargo, es solo una pieza más de la instalación.

El inversor es solo una pieza. La batería, el cableado y las protecciones forman parte de la misma decisión.

Cuando aumenta la potencia del inversor, también aumentan las exigencias sobre el resto de la instalación.

La batería tiene que ser capaz de entregar la corriente necesaria. El cableado debe soportarla. Las protecciones tienen que estar correctamente dimensionadas y las conexiones deben estar en buen estado.

También hay otro detalle que suele pasar desapercibido: el propio inversor consume energía aunque no estés utilizando ningún aparato. Dependiendo del modelo, mantenerlo encendido durante muchas horas puede suponer un consumo que conviene tener en cuenta.

Y cuando terminas de utilizarlo aparece otra pregunta importante:

¿Cómo vas a recuperar toda esa energía?

Una instalación puede ser capaz de alimentar un consumo elevado durante un rato, pero si después no puede recuperar esa energía al ritmo que necesita tu forma de viajar, el problema aparecerá por otro lado.

Por eso, elegir un inversor no consiste solo en escoger un aparato. También significa comprobar que el resto de la instalación puede acompañarlo.

¿Cuándo puede que no necesites un inversor?

No todo lo que utilizamos en una camper necesita 230 V. Muchos equipos pueden funcionar directamente a 12 V o cargarse mediante USB.

Para cargar muchos de los equipos que utilizamos durante un viaje, una toma USB puede ser suficiente. El inversor no siempre hace falta.

Si tus necesidades se pueden cubrir así, instalar un inversor puede añadir consumo, coste y complejidad sin aportarte demasiado.

Antes de decidir qué inversor comprar, quizá convenga hacerse una pregunta todavía más sencilla:

¿Realmente necesito 230 V para lo que quiero utilizar?

Con las placas solares ocurre algo parecido. Antes de decidir cuántos vatios montar, merece la pena preguntarse si realmente las necesitas y qué papel van a tener en tu forma de viajar.

Antes de decidir

Si has llegado hasta aquí, probablemente ya tengas mucho más claro si necesitas un inversor y qué papel va a tener dentro de tu instalación.

Antes de comprarlo, merece la pena detenerse un momento y comprobar estas cuestiones:

  • ¿Qué equipos quiero utilizar realmente a 230 V?
  • ¿Los voy a utilizar uno detrás de otro o al mismo tiempo?
  • ¿Durante cuánto tiempo van a estar funcionando?
  • ¿Mi batería puede suministrar esa energía sin problemas?
  • ¿El cableado y las protecciones están preparados para esa demanda?
  • ¿Cómo voy a recuperar después la energía que consuma?

Responder a estas preguntas suele evitar muchos errores… y también muchas compras innecesarias.

Si esta forma de entender la instalación te encaja, en Sin Ruido comparto por email nuevas ideas y lo que voy aprendiendo por el camino.

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Para profundizar

Esta página resume las ideas principales para entender qué hace un inversor y cuándo puede tener sentido instalarlo.

Si quieres profundizar en algunos aspectos concretos, estos artículos pueden ayudarte.

En «El inversor: uno de los errores más caros en una camper» explico por qué muchas veces el problema no está en el propio inversor, sino en la instalación que tiene alrededor.

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