Placas Solares

Compras una camper o una autocaravana y, antes incluso del primer viaje, empiezan a llegar los consejos. Un amigo te recomienda montar una placa solar, en un foro lees que cuanto más grande mejor y en un vídeo te aseguran que así dejarás de depender de los enchufes.

Puede que alguno de esos consejos sea acertado.

Pero también puede que no, porque antes de hablar de placas, de vatios o de marcas, siempre prefiero hacer una pregunta:

¿Por qué quieres montar una placa solar?

La respuesta cambia completamente la recomendación. No necesita la misma instalación quien hace escapadas de fin de semana que quien pasa varios días parado. Tampoco consume igual una pareja que solo utiliza la nevera y las luces que quien quiere utilizar aparatos con un consumo mucho mayor.

Una placa solar puede ser una de las mejores mejoras que hagas en tu vehículo… o una compra que apenas cambie tu forma de viajar.

¿Qué es una placa solar?

Una placa solar es un panel que aprovecha la luz del sol para recargar la batería de la vivienda mientras el vehículo está parado.

En campers y autocaravanas las más habituales son las placas rígidas y las flexibles. En los últimos años también se han popularizado las placas portátiles, una opción interesante para determinadas formas de viajar o como complemento de una instalación fija.

La idea parece muy sencilla: mientras el sol ilumina la placa, esta genera electricidad que ayuda a recuperar parte de la energía que has consumido.

Y eso es exactamente lo que hace.

Lo que ya no es tan sencillo es saber si esa energía será suficiente para la forma en la que tú viajas. Ahí es donde empiezan la mayoría de las dudas y también muchos de los errores al elegir una instalación.

En mi caso, la primera placa solar que monté fue en una Renault Trafic con techo elevable. No la instalé porque quisiera ser autosuficiente ni porque estuviera de moda, sino porque había detectado una necesidad.

La Trafic llevaba una batería AGM de 100 Ah. Entre la nevera de compresor durante el día y la calefacción estacionaria, una pequeña televisión y los cargadores por la noche, la batería ya iba un poco justa para mi gusto.

La placa solucionó exactamente ese problema y, con el tiempo, me di cuenta de que esa sigue siendo la mejor forma de decidir cualquier mejora en una instalación: primero aparece una necesidad y después buscas la solución.

Renault Trafic camper con una placa solar de 120 W instalada en el techo elevable.

La primera placa que monté no buscaba más autonomía. Buscaba resolver un problema concreto.

La pregunta que siempre hago

Cuando alguien me pregunta qué placa solar debería montar, casi nunca empiezo hablando de potencia. Primero intento entender cómo viaja.

Quiero saber si suele permanecer muchos días parado, si cambia de lugar con frecuencia, qué equipos utiliza y qué espera realmente de su instalación. Porque una misma placa puede ser perfecta para una persona y completamente insuficiente para otra.

Por eso, antes de hablar de vatios, casi siempre termino haciendo la misma pregunta.

¿Para qué quieres esa placa solar?

Seguro que has escuchado más de una vez frases como: «Pon una placa grande y vas sobrado.»

Y yo siempre respondo igual.

¿Sobrado para usar el qué?

Porque no consume lo mismo una nevera que un aire acondicionado. Tampoco necesita la misma instalación quien sale un fin de semana que quien pasa varios días parado, ni quien viaja en verano que quien lo hace durante el invierno.

Por eso me cuesta recomendar una potencia sin saber antes cómo utilizas la camper o la autocaravana. Los vatios, por sí solos, dicen muy poco. Solo tienen sentido cuando conocemos tus consumos, tu forma de viajar y lo que realmente esperas de la instalación.

Puede resultar extraño leer esto en una página sobre placas solares, pero creo que también hay ocasiones en las que la mejor decisión es no montar ninguna.

Si estás empezando, apenas conoces tus consumos o casi siempre viajas entre áreas y campings, probablemente sea mejor hacer primero unos cuantos viajes.

Sal a viajar, utiliza la camper o la autocaravana y descubre cómo la usas realmente. Cuando tengas claro qué echas en falta, decide si una placa solar es la solución que necesitas.

Si después de esa experiencia descubres que todavía no te hace falta una placa solar, para mí también será una buena decisión.

De hecho, esta forma de entender una instalación dio origen al artículo «El error no es la placa solar. Es empezar por ella, donde explico por qué muchas instalaciones empiezan por el lugar equivocado y por qué una placa solar no siempre es el primer equipo que deberías comprar.

Una placa solar también tiene límites

Es habitual pensar que una placa solar produce siempre la potencia que aparece escrita en la etiqueta.

La realidad es bastante diferente. La producción cambia según la época del año, las horas de sol, las sombras, la suciedad e incluso la propia antigüedad de la placa. Por eso, dos vehículos con la misma placa pueden obtener resultados muy distintos.

En mi autocaravana llevo una placa de 140 W con bastantes años. Gracias al monitor de batería puedo ver exactamente la energía que entra y nunca la he visto acercarse a esa potencia nominal.

¿Podría cambiarla? Sí.

Pero para hacerlo tendría que desmontar una instalación antigua, comprobar cómo están fijados los soportes, volver a sellar el techo y asumir el riesgo de tocar algo que lleva muchos años funcionando sin dar problemas. Además, la placa figura en la homologación del vehículo y, aunque sustituirla no tiene por qué ser un problema, hoy no obtendría un beneficio que justificara ese trabajo.

Por eso la pregunta ya no es si puedo cambiarla, sino si merece la pena.

En mi caso, no.

Mi forma de viajar ha cambiado y esa placa sigue siendo suficiente para lo que necesito. Hoy utilizo el alternador como una fuente importante de recarga, en ocasiones también una estación de energía y, cuando hace falta, un camping o un área.

Una buena instalación es la que se adapta a tu forma de viajar, no la que tiene más equipos.

Con el tiempo he aprendido que una buena instalación no consiste en montar cada vez más equipos. Consiste en entender qué aporta cada uno, cuándo tiene sentido utilizarlo y cómo encaja con tu forma de viajar.

En resumen

Si tuviera que resumir mi forma de entender una instalación eléctrica en una sola idea, sería esta:

No empieces comprando equipos. Empieza entendiendo qué necesitas.

Viaja, utiliza la camper o la autocaravana y descubre qué echas realmente en falta. Después decide si necesitas una placa solar, más batería, un inversor o simplemente seguir disfrutando del vehículo tal y como está.

Una placa solar puede convertirse en una de las mejores mejoras que hagas en tu camper o autocaravana. O puede ser una compra que apenas cambie tu forma de viajar.

La diferencia no está en la marca ni en los vatios. Está en cómo utilizas tu vehículo y en si esa placa va a responder realmente a tus necesidades.

Y si después de leer esta página decides no comprar una placa solar porque has descubierto que, por ahora, no la necesitas, también me parecerá una buena decisión.