Herramientas para camper y autocaravana preparadas para un viaje

¿Qué herramientas llevar en una camper o autocaravana? Una caja para empezar

8–12 minutos

Si acabas de comprar una camper o una autocaravana y quieres preparar una caja de herramientas, es fácil acabar en uno de dos extremos.

No llevar prácticamente nada porque, si ocurre algo, ya llamaremos a asistencia. O empezar a meter herramientas «por si acaso» hasta terminar llevando medio taller en el garaje.

Yo estoy bastante más cerca del segundo grupo.

Soy técnico de mantenimiento eléctrico y llevo tantos años trabajando con herramientas que mi caja está claramente condicionada por mi profesión. Probablemente podría dejar la mitad en casa y seguir viajando exactamente igual.

Por eso, si hoy tuviera que preparar una caja para alguien que empieza, no copiaría la mía. Empezaría con bastante menos.

¿Para qué queremos una caja de herramientas?

Para mí, la respuesta es sencilla:

Para poder solucionar un pequeño problema y que no te fastidie un viaje.

No para reparar una autocaravana entera en un aparcamiento.

Habrá cosas que podamos solucionar allí mismo y otras en las que simplemente tendremos que hacer un apaño para poder continuar el viaje. Y si vemos que aquello se nos escapa, guardamos las herramientas y llamamos a asistencia.

Pero para tener esas opciones primero necesitamos llevar algo. Esta es la caja con la que yo empezaría.

1. Un destornillador con juego de puntas

Probablemente sea una de las herramientas que más posibilidades nos ofrece ocupando muy poco espacio.

Buscaría un juego que incluyera las puntas habituales de nuestro vehículo: planas, Phillips, Torx, Allen…

Y aquí merece la pena hacer algo antes de comprar: dar una vuelta por nuestra propia camper o autocaravana. Mirar qué tornillos encontramos en muebles, tapas, cierres y equipamiento nos dirá bastante más que cualquier lista de internet.

No necesitamos veinte destornilladores. Necesitamos poder aflojar los tornillos que lleva nuestro vehículo.

2. Unas tijeras

Son una de las herramientas que yo más utilizo.

En mi caso son unas tijeras de electricista, seguramente por deformación profesional, pero no hace falta ser electricista para encontrarles utilidad.

Cortar una brida, cinta americana, un cable, una cuerda, un trozo de plástico… Si vamos a llevar elementos para sujetar y reparar provisionalmente, necesitamos también algo con lo que cortarlos.

Pequeñas, resistentes y que corten bien.

3. Una linterna frontal

Parece una tontería hasta que necesitas las dos manos.

Muchas de las cosas que acabamos revisando en una camper están dentro de un armario, debajo de un asiento, detrás de una tapa o aparecen cuando ya es de noche.

Una linterna frontal ocupa muy poco y permite ver lo que hacemos sin tener que sujetar el móvil o buscar dónde apoyarlo. Y conviene acordarse de algo todavía más sencillo: comprobar de vez en cuando que tiene batería.

4. Una llave inglesa

No llevaría desde el primer día un juego completo de llaves de todas las medidas. Una llave inglesa ocupa poco y permite trabajar con fijaciones de diferentes tamaños.

En una ocasión se aflojó una fijación de una bisagra de la puerta del horno. Llevaba una pequeña carraca y vasos, pero sencillamente no entraban en aquel espacio.

Con la llave inglesa pude ir apretándola poco a poco. No era la herramienta más elegante para aquel trabajo.

Era la que entraba.

Y durante un viaje esa diferencia importa bastante.

5. Unos alicates de pico de loro

Por la misma razón: polivalencia.

Permiten sujetar y trabajar con elementos de diferentes tamaños sin tener que llenar la caja de herramientas específicas.

Eso no significa utilizarlos para todo. Pueden marcar una pieza, deformar un racor o dañar un elemento de plástico si nos pasamos. Así que sirven para muchas cosas, pero tampoco para todo.

6. Un polímetro

Sí, aunque no seas electricista. Pero tampoco necesitas aprender electricidad para llevar uno.

Para alguien que empieza me centraría en muy pocas cosas: comprobar la tensión de una batería de 12 V, saber si tenemos tensión en determinado punto y comprobar continuidad en elementos sencillos, como un fusible, siempre haciendo esta última comprobación sin tensión.

Con eso ya podemos dejar de adivinar en bastantes situaciones.

Eso sí, medir la tensión de una batería nos da información, pero solo con eso no podemos saber exactamente en qué estado está.

Con saber hacer esas pocas comprobaciones ya podemos sacarle bastante partido a un polímetro. No necesitamos mucho más para empezar.

Polímetro y fusibles de repuesto para la instalación de una camper o autocaravana

No hace falta ser electricista. A veces con comprobar un par de cosas ya sabemos un poco mejor qué está pasando.

7. Fusibles de repuesto

Aquí tampoco compraría simplemente una caja enorme con cien fusibles diferentes. Primero miraría qué tipos y amperajes utiliza realmente nuestro vehículo y nuestra instalación.

Y llevaría repuestos de esos.

Además del amperaje, el fusible de sustitución debe corresponder al tipo y formato que necesita nuestra instalación.

Y hay una cosa que sí considero importante: si cambiamos un fusible y vuelve a fundirse, yo no seguiría probando. Y mucho menos pondría uno de mayor amperaje para ver si aguanta. Ahí ya toca buscar qué está pasando.

8. Bridas

Llevaría varios tamaños y alguna especialmente grande. Sirven para sujetar un cable, inmovilizar una pieza o asegurar provisionalmente algo que se ha soltado.

Imaginemos que tenemos un problema con un toldo y no queda correctamente recogido. Quizá no podamos repararlo allí, pero tendremos que hacer algo para que no pueda abrirse mientras circulamos.

Unas bridas fuertes pueden ayudarnos a dejarlo bien sujeto hasta que podamos repararlo. Eso sí, antes de arrancar hay que comprobar que aquello no se va a mover.

No lo hemos reparado, pero podemos seguir viaje.

9. Cinta americana

Esta puedo justificarla con una experiencia propia.

En una ocasión se rompieron las bisagras de una de las claraboyas grandes de nuestra autocaravana. No iba a reparar las bisagras allí. Lo que necesitaba era asegurar la claraboya para que no pudiera levantarse o salir volando durante el viaje.

La cinta americana, colocada de lado a lado, permitió sujetarla hasta poder hacer la reparación correctamente. No convierte cualquier reparación en definitiva ni sirve para cualquier superficie.

Desde entonces no necesito que nadie me convenza de que merece un hueco.

10. Un arrancador de batería con compresor

Aquí juntamos dos cosas que también podríamos llevar por separado.

Un arrancador es de esas cosas que probablemente pasen mucho tiempo guardadas, pero el día que la batería de arranque diga que no, nos podemos alegrar bastante de llevarlo.

Y si además incorpora un compresor, tenemos otra herramienta que puede venirnos bien para revisar o corregir la presión de un neumático durante el viaje.

Eso sí, no compraría cualquiera. Tenemos que pensar en el vehículo que llevamos. El arrancador tiene que tener fuerza suficiente para arrancar nuestro motor y el compresor debe poder trabajar con las presiones que necesitan nuestros neumáticos. No es lo mismo llevar un turismo que una autocaravana.

Y una última cosa que parece una tontería: acordarnos de cargarlo de vez en cuando.

Porque descubrir que llevamos un arrancador descargado justo el día que lo necesitamos tiene que hacer bastante poca gracia.

11. Un lubricante multiuso

En un vehículo hay bisagras, cierres, mecanismos y piezas móviles por todas partes. Con los años, algunas empiezan a ir más duras de lo que deberían.

Yo llevo uno en la autocaravana y lo he utilizado más de una vez en cierres, bisagras y mecanismos que empiezan a ponerse duros.

Evidentemente, no es el producto perfecto para todo. Hay mecanismos y materiales que necesitan su lubricante específico. Pero estamos preparando una caja para viajar, no el carro de herramientas de un taller.

Para mí, llevar algo que me pueda sacar del paso tiene más sentido. Y si después aquello necesita un lubricante específico, ya lo haré bien cuando llegue a casa.

12. Pistola de silicona y sellador

Esta seguramente no la llevaría todo el mundo, pero yo sí.

Una de las cosas que menos me gustaría encontrar durante un viaje es una entrada de agua. Y ya me ha pasado.

En una ocasión apareció una filtración en el techo y llevar la pistola y un cartucho de sellador me permitió salir del paso hasta llegar a casa. Allí ya pude buscar bien por dónde entraba el agua y hacer la reparación con más tranquilidad.

La llamamos pistola de silicona porque es como la conocemos casi todos, pero ojo con lo que metemos dentro. No cualquier silicona ni cualquier sellador sirve para cualquier sitio de una camper o autocaravana.

Yo también llevo cinta de butilo para algunos trabajos, pero si tuviera que elegir una sola cosa para llevar de viaje, me quedaría con la pistola y un cartucho de sellador que sé que puedo utilizar en mi autocaravana.

¿Es imprescindible para todo el mundo? No. Para mí, después de haberla necesitado una vez, sí merece un hueco.

Sellador Sikaflex, WD-40, cinta americana y bridas para pequeñas reparaciones en camper o autocaravana

A veces no se trata de reparar la avería en el momento, sino de llevar lo necesario para poder continuar el viaje.

Primero, conoce un poco tu vehículo

Antes del primer viaje haría algo que no cuesta dinero: conocer un poco nuestra propia camper o autocaravana.

No hace falta desmontarla. Basta con saber qué tipos de tornillos encontramos, qué fusibles utiliza y dónde están, dónde se encuentran las baterías y los cortes principales, qué presión necesitan los neumáticos y qué herramientas vienen ya con el vehículo.

A partir de ahí podremos decidir qué merece la pena añadir y qué no. Quizá con el tiempo aparezcan una pequeña carraca, unas abrazaderas, cinta aislante o vulcanizante, algún tirafondo, cinta de butilo o un pequeño atornillador eléctrico.

Pero ya no estaremos comprando herramientas porque aparezcan en una lista, sino porque sabemos que nos pueden hacer falta.

Hace un tiempo, por ejemplo, empezó a fallar el cierre superior de la puerta de entrada de nuestra autocaravana. Al desmontar el panel encontré el problema: se había roto un pequeño muelle del mecanismo.

Por supuesto, no llevaba un muelle de repuesto para aquella puerta. Terminé sustituyendo su función con el muelle de una pinza.

El coste fue una pinza, una cerveza y un rato de mi tiempo.

Y no, desde entonces no llevo muelles de pinza de repuesto. Lo que sí intento es entender qué se ha roto y ver si con lo que llevo puedo solucionarlo de alguna manera.

Pero no siempre se puede.

El año pasado nuestra autocaravana se paró durante un viaje. Comprobé la batería, la alimentación, las conexiones visibles y aquello que consideré razonable. Incluso envié un vídeo a un amigo mecánico, pero no vimos nada claro.

Así que llamé a asistencia.

Después localizaron el problema en un dispositivo de seguridad relacionado con el corte de combustible, oculto detrás de un plástico en la zona de los pies del copiloto de nuestra Fiat Ducato.

Podría haber llevado veinte kilos más de herramientas y habría dado igual.

Yo llegué hasta donde sabía llegar. A partir de ahí podía empezar a desmontar cosas a ver si sonaba la flauta, pero para mí ese era el momento de parar y llamar a asistencia.

Si acabas de comprar tu primera camper o autocaravana, no hace falta que el primer día lleves una caja como la de alguien que lleva veinte años viajando.

Empieza con unas pocas herramientas, aprende a utilizarlas, conoce cuatro cosas básicas de tu vehículo. Y viaja.

Porque será viajando cuando descubrirás qué echas de menos, qué utilizas realmente y qué cosas llevas desde hace años sin sacar de la caja.

La mía probablemente tiene demasiadas cosas. La tuya puede empezar con estas doce y con el tiempo ya verás qué necesitas añadir y qué puedes dejar en casa.

Al final no se trata de llevar una caja capaz de reparar cualquier avería. Se trata de tener alguna opción cuando aparece uno de esos pequeños problemas que te pueden fastidiar un viaje.