Cuando buscamos un camping miramos casi de todo. El precio, el tamaño de la parcela, si tiene sombra, piscina, playa cerca, las opiniones de otros viajeros o qué servicios vamos a tener. Si viajamos en pleno agosto, incluso intentamos imaginar cuánto de lleno estará. Pero cuando hablamos de seguridad en campings, hay una cosa que yo, por lo menos, nunca había mirado: qué tendría que hacer si allí ocurre una emergencia.
Este verano estuvimos con nuestra autocaravana en un camping enorme de Tarragona. Viendo la cantidad de gente que había y cómo estaban distribuidas las parcelas, hubo un momento en que pensé qué pasaría allí si surgiera una emergencia. No le di muchas más vueltas y seguimos con nuestras vacaciones.
Una pregunta que empezó entre parcelas
Nuestra parcela estaba en una gran zona de acampada junto al mar, organizada en calles identificadas con letras desde la A hasta la Z y comunicadas por un vial principal. Durante el día aquello tenía muchísimo movimiento: coches, furgonetas, autocaravanas, vehículos del propio camping, bicicletas, patinetes y gente andando.
Las parcelas no eran especialmente grandes y en algunas de las ocupadas por caravanas los coches quedaban parcialmente fuera del espacio ocupado por la propia parcela y entraban en la zona común. No ocurría en todas, ni muchísimo menos, pero nosotros mismos comprobamos hasta qué punto podía condicionar una maniobra.
Para entrar con nuestra autocaravana tuvimos que pedir al vecino de enfrente que retirara un momento su coche y, cuando llegó el día de marcharnos, volvimos a necesitar que lo moviera. Eran holandeses, apenas nos entendíamos, pero entre gestos lo solucionamos sin ningún problema.
En un día normal aquello no tiene mayor historia. Uno mueve el coche, el otro maniobra y cada cual continúa con sus vacaciones. Pero recuerdo que entonces pensé que, si para salir tranquilamente necesitaba que otra persona retirara su coche, no sabía muy bien qué podría pasar si algún día muchos tuviéramos que movernos deprisa.
No estaba preocupado ni tenía la sensación de estar en un lugar peligroso. Estábamos disfrutando de las vacaciones. Fue simplemente una de esas cosas que ves, te hacen pensar un momento y luego quedan ahí.
Una llegada que también me hizo pensar
Habíamos hecho la reserva con meses de antelación y entonces ya avisamos de que nuestra autocaravana mide alrededor de 3,20 metros de altura. Por eso me sorprendió que, al llegar, nos indicaran un acceso con un paso señalizado a 3,10 metros.
La primera solución que nos propusieron fue bajar y probar porque, según nos dijeron, aunque la señal indicara 3,10 metros el puente tenía algo más de altura. Me negué. El paso estaba además en cuesta y no me parecía el mejor sitio para descubrir cuánto margen real había sobre el techo de nuestra autocaravana.
Finalmente nos abrieron otro acceso situado en uno de los extremos del camping y pudimos entrar sin problema. Pero reconozco que me mosqueó que, habiendo comunicado la altura meses antes, estuviéramos solucionando aquello una vez allí.
La búsqueda de parcela tampoco había sido sencilla. El sistema consistía en bajar a la zona de acampada, localizar una libre y regresar después a recepción. Algunas de las que debían estar disponibles estaban siendo utilizadas para aparcar coches de otros campistas y finalmente tuvieron que ayudarnos a encontrar dónde instalarnos.
Una vez solucionado todo aquello, las dimensiones del lugar se notaban. Desde nuestra parcela hasta recepción tardábamos aproximadamente ocho minutos andando.
Al llegar nos habían dado el típico plano para encontrar la parcela y movernos por el camping. Y dentro de la propia zona de acampada también había carteles con un plano y señalización de las salidas de emergencia.
Así que las salidas estaban señalizadas. Lo que yo no tenía claro entonces era qué tendría que hacer realmente si una noche ocurría una emergencia. ¿Seguir aquella salida? ¿Dirigirme a otro punto? ¿Permanecer dentro del camping?
Hasta que vimos lo ocurrido en Tarragona
Ya en casa, y con las vacaciones terminadas, vimos tristemente lo sucedido durante la madrugada del 22 de agosto en Tarragona.
Las lluvias torrenciales provocaron importantes inundaciones en distintos puntos de la zona y uno de los lugares afectados fue otro camping de Tarragona, distinto del que habíamos visitado nosotros. Según las informaciones publicadas, unas 300 personas tuvieron que ser evacuadas. El agua inundó parte del recinto y llegó a desplazar vehículos y otros elementos.

Trabajos de limpieza tras las inundaciones de agosto de 2026 en un camping de Tarragona distinto del que visitamos nosotros. Imagen: Diari de Tarragona, reproducida con autorización.
Pero viendo aquellas imágenes volví a acordarme de lo que había pensado unas semanas antes.
¿Qué habría hecho yo si algo parecido nos hubiera ocurrido durante nuestras vacaciones?
Una cosa la tengo bastante clara. Si llega el momento de evacuar y nadie nos indica otra cosa, nuestra autocaravana se queda donde está. Primero salimos nosotros y después ya veremos qué ocurre con el vehículo. Pero incluso teniendo eso claro me faltaba responder a algo mucho más básico: ¿hacia dónde vamos?
Lo que descubrí sobre seguridad en campings
Estos días he estado buscando información y he descubierto que detrás de un camping hay muchas más medidas de seguridad de las que normalmente vemos como clientes. Según las características y la ubicación del establecimiento, puede haber planes de autoprotección o protocolos para actuar ante diferentes emergencias. También existen requisitos para accesos y viales y mapas públicos que permiten conocer determinados riesgos de la zona en la que estamos.
También descubrí que probablemente estaba imaginando mal una evacuación. Cuando pensaba en una emergencia en aquel camping enorme, me imaginaba a miles de personas intentando salir al mismo tiempo. Pero no tiene por qué ser así.
Dependiendo de lo que esté ocurriendo, puede ser necesario evacuar únicamente una parte del camping, trasladar a algunas personas a un lugar seguro o incluso permanecer dentro siguiendo las instrucciones de los servicios de emergencia.
Así que quizá la pregunta no sea solamente cómo salen mil o tres mil personas de un camping. Puede que sea mucho más importante saber cómo se entera cada una de ellas de lo que tiene que hacer.
Y buscando toda esta información apareció otra cosa en la que tampoco me había fijado nunca: dónde está realmente situado el camping.
Miramos si está cerca de la playa, si tiene sombra, qué servicios ofrece o qué opiniones tiene. Pero yo nunca había mirado si junto al camping había una riera, si estaba en una zona expuesta a inundaciones o qué podría suponer estar rodeado de monte en pleno verano.
No creo que ahora tengamos que convertir cada reserva en un estudio de riesgos. Quiero irme de vacaciones, no preparar un informe de Protección Civil. Pero entre hacer eso y no mirar absolutamente nada seguramente haya un término medio.
La próxima vez miraré el plano de otra manera
He intentado localizar el plan concreto del camping en el que estuvimos y no he conseguido acceder a él. Por eso sigo sin saber qué procedimiento estaba previsto para nuestra zona o cómo se organizaría, por ejemplo, una emergencia nocturna.
Y aquí la fotografía del cartel me ha hecho reconocer algo que mi propio recuerdo había dejado en segundo plano: información sí había. Había un plano y había salidas de emergencia señalizadas.

Uno de los carteles con el plano y la señalización de salida de emergencia que encontramos en la zona de parcelas.
Pero una vez en casa me he dado cuenta de que yo no sabía interpretar todo aquello más allá de reconocer una flecha de salida.
Sabía ir a la piscina, al supermercado, a recepción y a la playa. Y sabía que existían salidas de emergencia. Pero si a las tres de la mañana alguien nos hubiera dicho que teníamos que abandonar nuestra zona, seguiría necesitando saber algo fundamental: qué estaba ocurriendo y qué debíamos hacer.
Mientras buscaba toda esta información también me dio por mirar las páginas de algunos campings. Encontramos planos, servicios, horarios, normas, cómo llegar… pero me costó bastante más encontrar información sencilla sobre qué hacer si ocurre una emergencia.
Y me quedó otra pregunta: ¿por qué esa información no es tan fácil de encontrar como el horario de la piscina o el plano de las parcelas?
Ahí lo dejo.
Por mi parte, creo que la próxima vez que me entreguen el plano de un camping lo miraré de otra manera. No solamente para encontrar nuestra parcela o saber dónde está el supermercado. Intentaré entender también qué significan esas salidas y seguramente pregunte qué tendríamos que hacer si alguna noche ocurre algo.
Y antes de reservar quizá dedique unos minutos a mirar dónde está realmente situado el camping, no solamente cuánto hay andando hasta la playa.
Llevo muchos años viajando y hasta este verano nunca me había planteado seriamente estas cosas. Por eso tengo especial curiosidad por conocer vuestra experiencia.
¿Recordáis que alguna vez os hayan explicado en un camping qué teníais que hacer ante una emergencia?
Y si alguna vez os ha tocado vivir una evacuación, una inundación, un incendio o una situación parecida estando de viaje, me interesa todavía más saber cómo se organizó.

