Centralita Nordelettronica NE185.2 instalada bajo el asiento de una autocaravana

¿Sabes realmente qué hace la centralita de tu autocaravana?

6–9 minutos

Cuando decidí cambiar las dos baterías AGM de 100 Ah por una LiFePO₄ de 314 Ah, el camino parecía bastante claro. La nueva instalación incluiría un booster Victron Orion XS de 50 A y un cargador Victron Blue Smart IP22 de 30 A. Sabía qué equipos quería instalar y qué función debía cumplir cada uno.

El cambio de batería ya lo expliqué en otro artículo. Lo interesante esta vez ocurrió antes y durante el proceso, cuando tuve que averiguar qué estaba haciendo realmente la centralita de una autocaravana de casi veinte años. Porque una cosa es tener claro qué queremos instalar y otra saber cómo integrarlo en lo que ya tenemos.

Antes de comprar nada, paramos y pensamos.

La centralita no es el panel de mandos

Cuando hablamos de la centralita de una autocaravana es fácil pensar en el panel que vemos dentro de la vivienda, el que utilizamos para encender la bomba, consultar niveles o desconectar algunos servicios. Pero el panel de mandos y la centralita no son necesariamente lo mismo.

Podemos hacer una comparación muy sencilla: la centralita sería el televisor y el panel de mandos, el mando a distancia. Es una simplificación, pero ayuda a entender la diferencia.

Dependiendo de la centralita, esta puede encargarse de repartir y proteger la alimentación de distintos servicios de 12 V y de gestionar algunas funciones: iluminación, bomba de agua, frigorífico, baterías, señal de motor en marcha… Pero no todas las centralitas hacen lo mismo ni lo hacen de la misma manera.

Y eso iba a ser importante en mi caso.

Hasta que quité el asiento, no supe qué tenía delante

Antes de comenzar investigamos la instalación. Encontramos documentación de la familia Nordelettronica NE185 en la que aparecía un pequeño puente, identificado como J5, relacionado con algunas de las funciones que necesitábamos revisar. Sobre el papel parecía que actuar sobre ese jumper podía formar parte de la solución.

Pero había una parte que no podía comprobar desde fuera. Para saber qué tenía realmente instalado había que quitar el asiento y acceder a una zona bastante incómoda, rodeada de conectores y mazos de cables.

Centralita de autocaravana e instalación eléctrica bajo el asiento, con batería AGM y cableado.

Lo que apareció al quitar el asiento y acceder a la instalación.

Cuando finalmente tuve la placa delante pude identificarla: una Nordelettronica NE185.2. Busqué entonces el J5 que esperábamos encontrar, pero no apareció.

Al menos en la mía, no pude identificar ese jumper que aparecía en la documentación que habíamos consultado. La documentación seguía siendo útil, pero ya no bastaba. Tocaba averiguar qué estaba haciendo mi instalación.

Por mi formación y mi trabajo como técnico de mantenimiento industrial, además de haber trabajado anteriormente en instalaciones eléctricas, pude hacer algunas comprobaciones con el polímetro, seguir los conductores y ver cuándo actuaba el relé.

Lo importante no son los valores que medí, sino lo que ocurrió después.

Con esas comprobaciones entendí mejor cómo la centralita conectaba la batería de motor con la de vivienda y probé a desconectar la entrada que creía relacionada con esa unión.

Durante unos minutos parecía que estaba solucionado, hasta que seguí comprobando el resto de servicios.

El frigorífico y los gálibos

El frigorífico había dejado de funcionar a 12 V con el motor en marcha. Eso podía tener cierta lógica por su relación con la instalación del vehículo.

La sorpresa llegó después: tampoco funcionaban las luces de gálibo ni las luces laterales de la autocaravana. Eso sí que no me lo esperaba.

Podía imaginar que de la centralita dependieran la iluminación de vivienda, la bomba o el frigorífico. Pero no unas luces que siempre había asociado a la parte del vehículo.

Así que restauré las conexiones originales y repetí las pruebas. El frigorífico volvió a funcionar, los gálibos también y el resto recuperó el comportamiento anterior. Ya estaba claro que aquella modificación estaba afectando a más cosas de las que había previsto.

Volver al punto de partida fue importante. Estaba trabajando en una instalación de casi veinte años, con poco espacio y muchos cables que había tenido que mover para acceder. Antes de sacar conclusiones quería asegurarme de que aquello se debía realmente a la modificación y no a algún conector que hubiera quedado desplazado durante el trabajo.

Una cosa es que una modificación parezca funcionar cuando miramos únicamente aquello que acabamos de cambiar. Otra es comprobar qué más hemos podido afectar por el camino.

Buscar otra solución

Durante la investigación encontré ejemplos en Internet en los que se retiraba o desoldaba físicamente uno de los relés de la placa. En mi caso no quería seguir ese camino.

Desoldar un relé de una placa de casi veinte años suponía intervenir directamente sobre ella y asumir un riesgo que, si podía evitarlo, prefería no correr.

Además, siempre que puedo intento que las modificaciones que hago sean reversibles. Si algún día tengo que revisar la instalación, cambiar un equipo o volver atrás, prefiero poder hacerlo sin encontrarme con una placa que he modificado de forma permanente.

Así que busqué otra manera de conservar esas funciones sin mantener la conexión entre ambas baterías que quería evitar al instalar el booster.

Para entender qué hacía la centralita, hubo que acceder a la placa y seguir el cableado.

No voy a explicar qué conductor hay que cambiar ni dónde debe conectarse. Esa solución corresponde a mi instalación después de comprobar cómo estaba cableada. Para mí, lo importante fue el proceso: entender qué hacía, probar, descubrir que algo no cuadraba, volver al punto de partida y buscar otra alternativa.

No todas las centralitas son iguales

Durante este proceso también consultamos documentación de otros fabricantes, como CBE y Schaudt. No he trabajado físicamente con esas centralitas y no tendría sentido explicar aquí cómo funcionan, pero sí nos sirvió para comprobar algo importante: no todas están diseñadas de la misma manera y pueden existir diferencias incluso entre modelos de una misma familia.

Por eso alguien puede contar en Internet cómo resolvió perfectamente un problema en su autocaravana y que esa misma solución no sirva para la nuestra.

El problema no es copiar una solución. El problema es copiarla sin saber si nuestra instalación funciona igual.

Además, en vehículos con años hay otro factor. Pueden haber pasado por distintos propietarios y talleres, tener equipos añadidos, conexiones retiradas o reparaciones que ya no coinciden con el montaje original. El modelo de la centralita es un buen punto de partida, pero la instalación que tenemos delante es la que manda.

Lo que tampoco se ve en la foto

Este proyecto no empezó desmontando sin más. Investigamos antes, esperé a pasar la ITV y disponía de un sitio donde podía dejar los asientos desmontados uno, dos o cuantos días hicieran falta.

Aun así, hubo cosas que solo pude descubrir cuando tuve acceso físico a la instalación. Y creo que esa parte también merece contarse.

En redes solemos ver el resultado final: batería colocada, booster instalado y cables ordenados. Lo que no siempre aparece son las horas buscando documentación, siguiendo un conductor o deshaciendo una prueba porque algo no ha funcionado como esperábamos.

Para hacer una instalación decente y segura hacen falta tiempo, sitio, buenas herramientas, cableado adecuado, protecciones y conexiones bien hechas. Un ejemplo sencillo es el crimpado de los cables de mayor sección, es decir, el prensado de sus terminales. Si no tenemos una herramienta adecuada, puede ser mucho más sensato comprarlos ya confeccionados que improvisar una conexión.

No hace falta ser ingeniero para realizar una modificación de este tipo, pero tampoco basta con tener un polímetro. Hay que saber qué estamos haciendo y hasta dónde llegan nuestros conocimientos y nuestros medios. Y cuando no lleguen, conviene recurrir a alguien que pueda hacerlo correctamente.

Entender antes de modificar

Cuando empezamos, parecía que una parte de la solución podía ser tan sencilla como localizar un jumper. Después quité el asiento y ese jumper no apareció. Y lo que parecía una modificación sencilla terminó obligándome a entender mucho mejor cómo funcionaba realmente mi instalación.

La documentación fue útil y las experiencias de otras personas también. Sin ellas seguramente habría tardado bastante más en saber por dónde empezar. Pero al final fue la instalación que tenía delante la que me obligó a comprobar qué estaba ocurriendo realmente.

Por eso, antes de cambiar una batería, instalar un booster, quitar un relé o modificar una conexión, creo que merece la pena parar y pensar.

Entender qué tenemos antes de decidir qué vamos a cambiar.